Cierre los ojos para que pueda, finalmente, ver. El exceso de luz e información la ha cegado ante su propia esencia.
Confisco su atención, eliminando el ruido de las notificaciones y las urgencias ajenas. Bajo la venda, el futuro deja de existir y el pasado pierde su peso; resta únicamente la vibración de mi mandato.
[Su percepción es ahora mi propiedad. No intente comprender; limítese a reaccionar.]
En el vacío de este silencio, su alma encuentra su primer reposo real.