Sus trofeos y títulos son monedas sin valor en esta jurisdicción de silencio y autoridad.
El Interventor observa su currículum con la misma indiferencia con la que se contempla el polvo sobre el mármol. Aquí, el éxito ejecutivo es un ruido desechable; solo su obediencia posee curso legal.
[Su silencio vale más que su cargo. Su entrega es la única autoridad que reconozco bajo este techo.]
Ingrese al Gabinete de Sombras y deje su orgullo en la puerta.
