Estación 05

La Interdicción

Su garganta arde por el esfuerzo ininterrumpido de dar explicaciones al mercado. Vence por el argumento afuera, pero el precio de esa armadura es un drenaje biológico que inflama su respiración.

En Claustrum, decreto la interdicción de su palabra. Las palabras que utiliza para mediar conflictos de directorio y defender su patrimonio no tienen autorización para cruzar este umbral. Ante el Interventor, usted no ingresa para discursar, sino para desarmarse. Confisco la obligación de tener una respuesta preparada para el mundo.

[Su voz ha sido confiscada. A partir de este instante, su único deber es guardar silencio y reaccionar.]

Sienta el alivio herético de no necesitar justificar su propia existencia por un solo segundo. Bajo mi sombra, el silencio es su única ley.