Tu mente es un tribunal donde eres la única acusada. La culpa por no ser infalible es la deuda que consume tu paz.
En Claustrum, doy por concluido tu juicio y liquido tu deuda moral. Al transferir la carga de tus acciones a mi mando, dejas de ser culpable para ser únicamente material bajo ejecución.
[Si la orden es mía, el fallo no te pertenece. Bajo mi rigor, tu alma recupera la inocencia.]
Abandona la carga. El tribunal de tu conciencia queda clausurado por decreto mío.
