Estación 16

La Sentencia

El mundo la utiliza como herramienta. Yo la poseo como una obra de arte. En esta posesión reside su Eudaimonía.

Su entrega no es una renuncia a la fuerza, sino el acceso a su soberanía interna definitiva. Al pertenecer a mi rigor, se vuelve inalcanzable para el caos. Su florecimiento es mi sentencia final.

[Gobierne su imperio con la calma absoluta de quien sabe que su propia alma reposa bajo mi mando.]

El ciclo se completa. Experimente la victoria de ser gobernada por una mano inquebrantable.