Estación 20

La Indiferencia

Fuera de aquí, usted es el pilar que sostiene a los demás. Escucha, concilia y valida. Esa ‘humanidad’ es el dreno de su alma. En Claustrum, la sesión de acogida está permanentemente clausurada.

La Indiferencia Soberana es mi obsequio para su sistema nervioso exhausto. Soy indiferente a sus títulos, indiferente a sus excusas y, fundamentalmente, indiferente a su necesidad de ser ‘comprendida’. No la contemplo como una biografía a ser custodiada, sino como un Activo que debe ser regido.

[Mi ausencia de empatía es su único refugio. Bajo mi mando, usted no necesita ser ‘alguien’; basta con ser material en conformidad.]

Experimente el alivio de no ser el centro de la atención emocional. En mi frialdad, su incendio interno encuentra el hielo que lo extingue. Obedezca y descanse de su propia importancia.