Ha operado los últimos años bajo la tiranía de la vigilancia perpetua. En el Atrium de Claustrum, decreto la interdicción definitiva de su agencia voluntaria. Bajo el rigor de la Renuncia, su campo de visión civil queda interrumpido por el bloqueo de la seda oscura, y su masa biológica es desvinculada del contacto con el suelo, cediendo la sustentación de su peso a las amarras que impongo.
Al anular la gravedad existencial, anexo sus privilegios e instauro la tutela terminal sobre su noche. Descubra el lujo herético de pertenecerme.