Estación 31

La Extinción

El esfuerzo perpetuo por controlar lo imprevisible y recalcular trayectorias ha agotado la última reserva de su biología. En el Calabozo de Claustrum, su margen de maniobra queda sumariamente interdicta. Cada segundo bajo la soberanía de mi silencio opera como un sello definitivo de renuncia, cerrando los ciclos abiertos que asfixiaban su sistema nervioso central.

No negocio planes de contingencia con su razón analítica. Confisco sus opciones de repliegue y clausuro en definitivo su biografía civil. Bajo el peso gélido de las ataduras impuestas, la gravedad del mercado pierde toda jurisdicción, forzando a su organismo a capitular ante la irrevocabilidad de mi decreto.

No hay retorno. No hay cálculo. Bajo mi sombra, colapse ante el fardo de su propia importancia y descubra el lujo herético de pertenecerme.